Uuuff!!, hacía tiempo que no pasaba por aquí. Y es que hay periodos en los que de plano la flojera se apodera de mí con su poder infinito y, como diría mi abuelita, "me pongo de huevos tibios", jajajajaja
En fin, sólo pasé porque sigo con la ondanada de felicidad porque pasé 1 semana maravillosa en Chiapas. Sí, es un estado maravilloso, pero sobre todo, tiene millones de chiapanecos que aman a su tierra profundamente. Si hubiera educación al alcance de todos, definitivamente sería mucho más grande de lo que es ahora.
La población indígena que vive aquí es muy talentosa, pero le falta educación. No paternalismos, no que les lleven maquinarias que no entienden o que les pongan una telesecundaria que nadie atiende. Necesitan ser tomados en serio y que les brinden educación de calidad, enfocada a sus capacidades productivas.
Una mujer tejedora de Amatenango me contaba que el Banco Compartamos le da crédito a su grupo de mujeres para comprar los hilos que necesitan para trabajar, los intereses son bajos y eso ayuda pero no tienen la más remota idea de cómo deben comercializar lo que trabajan y de qué manera debe administrarse su grupo. Sacan para la comida y "para ayudar a los hombres"; pero esto no las va a sacar de la espiral de pobreza en que viven y que se transmite generación tras generación.
Las mujeres indígenas son las fuertes, eso es un hecho. Muchos de los hombres han caído en problemas graves de alcoholismo y otros deciden irse a buscar suerte a otros lugares.
Yo sé que no es novedad lo que escribo, sé que muchos lo sabemos, que estamos conscientes, pero eso, ¿de qué sirve?


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